La reforma del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD), aprobada el 6 de noviembre por el Consejo de Ministros, agilizará y mejorará la política de cooperación española, al tiempo que se equiparará en objetivos e instrumentos con las principales economías y los donantes más importantes de la OCDE.
Esta reforma del FAD permitirá abrir las posibilidades de la cooperación española en materia de donaciones de Estado a Estado, de los programas de microfinanzas, de los créditos concesionales y de otros instrumentos financieros. Una de las reformas prevé la creación de dos fondos separados: uno centrado en la internacionalización de la empresa española y el otro exclusivamente en actividades de desarrollo, que eliminará cualquier finalidad de tipo comercial del Fondo de Promoción del Desarrollo (Fonprode) y garantizará una rápida respuesta y atención, en especial en situaciones de crisis humanitarias derivadas de guerras o catástrofes naturales. Por tanto, el nuevo FAD sólo responderá a objetivos de desarrollo.
La citada reforma responde a una reclamación de todos los sectores ligados al desarrollo, desde los partidos políticos con representación parlamentaria hasta los organismos internacionales pasando por las ONGD y otras instituciones vinculadas con la cooperación, como las comunidades autónomas, los ayuntamientos, las Universidades y las organizaciones patronales y sindicales. Este paso cumple una aspiración de la cooperación española de los últimos seis años. El FAD es el instrumento más antiguo de la cooperación española y nació hace tres décadas. En los últimos años, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) española ha pasado de 1.700 millones de euros en 2003 a 4.760 millones en 2008 y buena parte de ese crecimiento se ha apoyado en el FAD.